Insomnio, pérdida del sueño

INSOMNIO

El sueño es vital para que nuestro organismo funcione correctamente, recupere la energía perdida y almacene la información que recibimos durante las horas del dia. Quien se priva del descanso se somete a una serie de cambios indeseables que alteran la conducta y producen ansiedad, bajo rendimiento tanto escolar como laboral, irritabilidad, fatiga y desorientación.

En casos extremos, puede variar en un cuadro de hipertensión arterial, infarto cardiaco y diversos problemas psiquiátricos. Los especialistas coinciden en señalar  que hay una relación estrecha entre el insomnio y el funcionamiento del sistema inmune, lo cual se puede comprobar cuando se observa que las personas más enfermizas frecuentemente tienen problemas para dormir.

El insomnio se define como la incapacidad para iniciar y continuar el sueño en cualquiera de sus modalidades, es decir, cuando una persona demora mucho tiempo en conciliar su sueño, o bien, cuando está dormida en algunos casos: se despierta y no puede volver a ese estado.

El insomnio se puede dividir en dos grupos:

  1. Primario o psicofisiologico: aparece a consecuencia del estrés, tristeza o nerviosismo. Es característico de situaciones especificas que alteran el ciclo del sueño durante una o varias noches.
  2. Secundario: se produce como consecuencia de una enfermedad crónica degenerativa, como artritis, hernias vertebrales, migraña y alteraciones gastrointestinales o respiratorias, que promueven que se pierda la continuidad del sueño.

El sueño es una función de costumbres y muchas veces tenemos la solución que impide que descansemos en forma reparadora. Lo mejor es buscar ayuda profesional cuando identifiquemos que el insomnio interfiere con nuestras actividades. Para diagnosticar cualquier trastorno del sueño, incluido el insomnio, se utiliza la polisomnografia, un método que registra los signos vitales y fisiológicos, así como la actividad muscular y cerebral, el pulso y la frecuencia cardiaca.

No todo el mundo necesita dormir las mismas horas. Dependerá de muchas circunstancias, entre otras, de la edad. En el recién nacido el tiempo de sueño es de 16 a 18 horas o más; los adolescentes necesitan unas 9 horas de sueño; los adultos tienen una necesidad media de 7 a 8 horas de sueño, aunque hay quien tiene suficiente con 5 horas y otros necesitan hasta 10. A medida que aumentamos la edad, de manera normal, el sueño suele hacerse más superficial y acortarse sus horas, aunque las necesidades son similares a las de la edad adulta.

Consejos para dormir bien:

  • Despertar siempre a la misma hora y no dormir durante el dia.
  • Permanecer en sitios bien iluminados, sobre todo en la mañana.
  • Disminuir el consumo de alcohol, cafeína y nicotina. Elimínelos de sus hábitos diarios si no duerme bien, sobre todo en horas próximas a irse a dormir.
  • Dormir sobre un colchón firme y usar una almohada cómoda.
  • Evitar hacer ejercicio al menos una hora antes de dormir.
  • Orinar antes de acostarse.
  • Evite ver la televisión, leer, comer y cualquier actividad que no sean propias de la cama y que pueda estar estimulando o impidiendo un descanso suficiente.
  • Acondicionar el dormitorio con una temperatura adecuada, oscuro y en silencio total.
  • Intente resolver los problemas que le preocupen antes de acostarse o trate de no utilizar el momento previo a quedarse dormido para solucionar lo que no ha podido hacer durante el dia.

Seguir estos consejos u otros parecidos puede ayudarle a solucionar algunos problemas de insomnio. De no ser así consulte, como ya se ha indicado anteriormente a su médico de familia.

 

Quizás también te interese...

 

 

CAIFANES